Una reforma integral implica cambiar la distribución, actualizar las instalaciones, reformar la cocina o los baños y mejorar el aislamiento. Por tanto, requiere una planificación previa para evitar que surjan problemas durante la obra y conseguir que el resultado se ajuste lo mejor posible a las necesidades de la vivienda.
Antes de comenzar una reforma es importante planificarla: definir qué se quiere conseguir, establecer un presupuesto, elegir materiales y organizar todas las fases del proyecto. En este artículo repasamos cómo planificar una reforma integral paso a paso.
Analizar el estado actual de la vivienda
El primer paso sería conocer las condiciones actuales de la vivienda. Antes de decidir qué elementos se van a cambiar, es necesario revisar el estado de las instalaciones eléctricas y de fontanería, los cerramientos, suelos y paredes y otros elementos que puedan necesitar una actualización.
Con esta primera valoración, detectaremos qué problemas hay y determinaremos los trabajos más prioritarios. También ayuda a evitar que durante la reforma aparezcan imprevistos que podrían afectar al presupuesto o al calendario previstos.
Definir las necesidades y objetivos de la reforma
Una vez analizado el estado de la vivienda, hay que establecer qué se quiere conseguir. No es lo mismo una reforma para mejorar la comodidad de la vivienda que una reforma para redistribuir completamente los espacios y adaptarlos a una nueva forma de vivir.
Algunas de las reformas más habituales son: ampliar la cocina, reformar los baños, crear espacios abiertos, añadir almacenamiento, ganar luminosidad o renovar las instalaciones.

Establecer un presupuesto
El presupuesto es uno de los aspectos más importantes al planificar una reforma integral. Determinar desde el principio cuánto se está dispuesto a invertir es esencial.
Hay que tener en cuenta los trabajos de albañilería, fontanería, electricidad o pintura, pero también los materiales, sanitarios, muebles, revestimientos, carpintería y otros elementos que formarán parte del proyecto.
También es recomendable tener un margen para posibles imprevistos, sobre todo en las viviendas antiguas, donde pueden aparecer problemas en las instalaciones.

Planificar la nueva distribución
Antes de comenzar la obra, es necesario estudiar cómo organizar las estancias para aprovechar el espacio disponible lo mejor posible. En algunos casos puede ser interesante eliminar tabiques para crear espacios más amplios, integrar la cocina al salón o modificar la ubicación de determinadas estancias.
La distribución debe responder a las características de la vivienda y a las necesidades de quienes van a utilizarla. Por eso es importante valorar aspectos como la circulación, la entrada de luz natural, el almacenamiento y la funcionalidad de cada espacio.
Elegir los materiales y acabados
Con la distribución definida, toca elegir materiales y acabados, que deben elegirse teniendo en cuenta la estética de la vivienda y el uso que tendrá cada espacio. Es recomendable buscar una coherencia entre las diferentes estancias. No es necesario utilizar los mismos materiales en toda la vivienda, pero sí una combinación equilibrada de colores, texturas y acabados.
Además, la elección de los materiales puede influir en el presupuesto final, por lo que conviene tomar estas decisiones antes de que comience la obra.

Comprobar los permisos necesarios
Dependiendo del tipo de reforma y de las características de la vivienda, puede ser necesario realizar trámites o solicitar permisos.
Las reformas que afectan a la distribución, instalaciones u otros elementos de la vivienda pueden requerir una planificación administrativa previa. Por eso, se debe comprobar qué documentación es necesaria antes de iniciar la obra y evitar comenzar trabajos sin haber realizado los trámites correspondientes.
Supervisar el desarrollo de la obra
Aunque la empresa se encargue de los trabajos, es importante hacer un seguimiento del proyecto. Las decisiones que se toman durante la obra pueden afectar a los plazos, los materiales o el presupuesto, por lo que una comunicación fluida ayuda a resolver las cuestiones con mayor rapidez.
Revisar la vivienda antes de finalizar la reforma
Antes de dar por terminada una reforma integral conviene realizar una revisión general. Hay que comprobar los acabados, el funcionamiento de las instalaciones, las puertas y ventanas, los sanitarios, la iluminación y cualquier otro elemento incluido en el proyecto.
Esta última revisión permite detectar pequeños detalles que puedan necesitar una corrección antes de finalizar completamente los trabajos.
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